miércoles, 14 de noviembre de 2007

Corrido del General Zapata - 1918


CORRIDO DEL GENERAL ZAPATA

Por el Teuhtli fueron entrando,
vestidos de caqui, tras la revolución
¡Hijos de la tiznada, cuánto pelón!

Ya viene el General Ayate
De San Jerónimo Miacatlán
El General Andrés Barrios
del Barrio de la Concepción.
Ya llegaron los pelones
A la parroquia de la Asunción.

Mi General Ayate los observa atento
Enredado con su famoso ayate.
Dicen las gentes que saben
que los de Cuauhtenco apoyan a los federales.
El General Campos, Higinio Jiménez, y otros
Están reunidos en Atlauhtenco,
En la Casa Grande del Barrio La Concepción
Hombres de tronco bronco, que apoyan la revolución.

Los pelones se sienten seguros,
Apoyados por los de Oxtotepec y Cuauhtenco
Han invitado a Zapata para las fiestas de mayo.
El profesor Otilio Montaño le dice:
Mi General Zapata, la historia nos da lecciones,
Recuerde mi general, ahora a los pelones
Los de Oxtepetl y Cuauhtenco los apoyan;
Hace cientos de años
Estos mismos apoyaron a los españoles,
Ellos depredaron el Cuauhtzin.

Mi general Zapata, Herlinda Martell y los Cuapitzotez
Se ha aliado con los de Oxtotepetl para ratificar el Plan de Ayala
en la Casa Grande de Axayopan, para eso los han invitado.
Estos son muy astutos
a Hermelinda Martell han mandado llevarle la invitación a Zapata.

¡Ay, mi general!
Por causa de una mujer, abortará la revolución.
Ya no quiero ni acordarme,
El día que Zapata entró en el Barrio de la Concepción.


Todos: mujeres, ancianos, niños y hombres
Todos ahí reunidos en Tlapantonco,
Mi general habló a todos
En este lenguaje florido, que es la lengua Nahuatl.
A todos emocionó el hablar del calpulehque:

“El hombre pertenece a la Tierra,
No la Tierra al hombre le pertenece.”
Por eso pelean nuestros hermanos pelones
Por la causa de los barbones
Que tienen aliados carbones.
Los pueblos que aman la tierra
Pelean con los hijos de la Casa de los Borbones de España.

Ya me despido señores,
Cuánta tristeza me causa que hay pueblos
Que traicionan la causa justa
Pero es condición humana
Que hay hombres que venden a la Madre Tierra.

- 1918 -



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Al traducir este corrido que fue escrito en Nahuatl, experimenté una sensación muy particular: sentí inmediatamente que el firme resorte del antiguo trovador de Mexico, sigue operando tan vivamente como siempre. Supe entonces sin sombra de duda, que corridos escritos por gente anónima, están gobernados por la Cueva del Tiempo; supe también. Que así había sucedido.

Marcial Gutiérrez Atenanco me había comentado en 1959: “Un trovador debe amar este mundo, para que este mundo que parece gris, se abra y revele sus maravillas al trovador”. Este comentario me lo hizo en Tlatilpa. “Es una sensación de vacío” dijo, “estar en este peñasco grandioso, contemplando la parroquia de la Asunción, y la capilla de Xaxahuenco, con sus torres que parecen picos. Es una sensación sin tiempo, para descubrir y escuchar lo que están trovando, esas notas del corrido que todavía conservan la palabra y emoción original. Tiene muchísimo poder; es algo soberbio vagar sin rumbo por aquellas torres, y escuchar súbitamente la voz del viento”, me dijo Atenanco.

“El único inconveniente de tan magnífico corrido del viento, es que para penetrar las maravillas de este mundo, o de la Cueva del Tiempo, un trovador necesita: serenidad, recogerse, indiferencia, templanza para los embates desconocidos de la Cueva del Tiempo.”

“Tú aún no tienes el oído para escuchar al trovador, tu deber es buscar… la indiferencia, la serenidad, recogerte en la Cueva del Tiempo”.

Han pasado 48 años de mi vida, buscando el oído para escuchar al trovador; he ido a lugares como Santa Amalia, Tepecuacuilco, Canarea, Río Blanco, Cuauhtenco, Anenecuilco. Todos esos lugares desafían cualquier descripción, buscando sensaciones de templanza, ante los embates de la Cueva del Tiempo.

Un día, sin anunciarlo, me fui a visitar a Cihuapiltepetl, quien dijo que “No, no debo anunciarlo, y regresar del mismo modo”. El trabajo del trovador es silencioso y solitario, y cuando los trovadores se van o regresan, lo hacen tan inadvertidamente, que nadie repara en ello. Buscar el oído para escuchar al trovador de cualquier otro mundo, sería ostentoso, y por lo tanto inadmisible.

La confianza del trovador no es la confianza de la vida cotidiana: el trovador cotidiano busca la certeza en los ojos del espectador, y a eso le llama confianza en sí mismo. El trovador cósmico, busca la limpieza de sus canto en sus propios ojos, y se los ofrenda al espectador, y a eso llama humildad. El trovador cotidiano se debe a sus patrones, mientras que el trovador cósmico solo se debe al cosmos. Por eso los corridos y los trovadores son anónimos y están por siempre en la Cueva del Tiempo.


Ompaca Citlalli
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Artemio Solís Guzmán – “Tonalli

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En 1951, mientras me hallaba trasquilando ovejas, Aquetzallin me platicaba que la noche anterior, Atenanco les había hablado de xineneme ixtlan (viajar en los rostros). Percibía en el ambiente, un estado de ánimo misterioso. De pronto, apareció Atenanco y sin más, me asignó tres tareas que nada tenían que ver con el trabajo cotidiano: quería que en mi vida cotidiana me apresurara a romper con mi familia paterna; y luego abandonara a mi mamá, y para terminar, que abandonara a mi novia, a la que amaba intensamente.

Atenanco se retiró, y Aquetzallin se me quedó mirando con esa mirada profunda, y me preguntó: “¿Cómo vas a lograr realizar las tres tareas?” - “No sé cómo le haga” le dije ,”pero lo voy a lograr. Le preguntaré a Cihuapiltepetl, y ella me lo dirá.”

Han pasado 56 años, y estamos compartiendo Aquetzallin, Xochipilli, Quiahuiztli, Mixtemi, Ximatl, Aquetzalli… y aunque nos abrazamos, nos besamos, y la gente del mundo cotidiano cree que nos besamos y abrazamos, y hasta el motzotzohua… y nos damos de comer también en la boca… todo está en saber viajar en los rostros. El ixtlan es un estado de conciencia, es la facultad de utilizar campos de energía que no se emplean en la percepción de la vida cotidiana.

Esto es ponerse un disfraz, y tener el conocimiento para que nadie sepa que estás disfrazado. Para conseguirlo necesitas ser despiadado, astuto, paciente, y dulce.

Ser despiadado no significa aspereza; ser dulce no significa tontería; astucia no significa crueldad; ser paciente no significa negligencia, y todo esto nada tiene que ver con el provecho personal. En la vida cotidiana sólo se actúa si hay ganancia. Mover los campos energéticos no debe ser por ganancia, sino por el espíritu.

Hermanitas, gracias por apoyarme, y recordarme siempre, como destronar la importancia personal.



Ompaca Citlalli
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Cihuapiltepetl – huan

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Artemio Solís Guzmán – “Tonalli”

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